Cómo proteger nuestros datos en la era de la inteligencia artificial
La inteligencia artificial exige nuevos hábitos de seguridad digital y mayor criterio en el uso de la información personal.
La pérdida de datos personales rara vez es producto de la mala suerte. En la mayoría de los casos, responde a una combinación conocida: descuidos cotidianos, engaños cada vez más sofisticados y un uso poco crítico de la tecnología.
En Colombia, el Centro Cibernético Policial registró 77.866 denuncias por delitos informáticos en 2024. Más de 31.000estuvieron relacionadas con hurto por medios digitales y más de 10.000 con violación de datos personales. Las cifras no sorprenden: hoy, la información personal es uno de los activos más vulnerables.
Cuando el control de los datos se pierde, las consecuencias suelen ser inmediatas. Suplantación de identidad, accesos no autorizados, fraudes financieros. Y, casi siempre, el origen no es una falla técnica compleja, sino una acción simple: abrir un enlace sin verificar, confiar en un mensaje urgente o compartir información sensible donde no corresponde.
El Data Breach Investigations Report de Verizon lo confirma: el 68 % de las brechas de seguridad involucra un componente humano. La tecnología evoluciona, pero el error sigue siendo profundamente humano.
En un contexto de adopción acelerada de inteligencia artificial, la discusión ya no es si la usamos, sino cómo hacerlo sin comprometer nuestros datos. Para Jaime Pérez, vicepresidente de Inteligencia Artificial de IFX, la regla es clara: antes de confiar en la inteligencia, hay que verificar la herramienta.
A partir de esa premisa, estas son cinco formas concretas de usar la IA sin exponerse innecesariamente.
1. Elegir plataformas confiables y desconfiar de imitaciones
Existen sitios que simulan herramientas reconocidas para capturar información. Usar plataformas oficiales y evitar enlaces sospechosos es la primera barrera de protección. La urgencia y lo “demasiado fácil” suelen ser señales de alerta.
2. Entender que la IA no reemplaza el criterio
La inteligencia artificial asiste, pero no sustituye hábitos básicos de seguridad. Pensar antes de hacer clic y revisar dónde se ingresa sigue siendo indispensable. Usarla en piloto automático abre espacio al error.
3. Validar siempre antes de actuar
La IA puede orientar, pero no decide. Confirmar fuentes, revisar remitentes y desconfiar de instrucciones apresuradas sigue siendo una práctica esencial para proteger la información personal.
4. No compartir datos sensibles en chats de IA
Contraseñas, documentos, información bancaria o códigos no deberían circular en conversaciones con inteligencia artificial. Ningún sistema es completamente invulnerable; la mejor defensa es no exponer lo irrecuperable.
5. Compartir alertas mejora la seguridad
La protección también es colectiva. Compartir intentos de fraude o mensajes sospechosos con familiares o equipos de trabajo ayuda a detectar riesgos antes de que se multipliquen.
