Dos del Alma en el Taco Fest: una lectura crítica del taco mexicano en Bogotá
Tacos de Dos del Alma en el Taco Fest: frescura, tradición y potencia callejera en cada bocado.
En el marco del Taco Fest, Dos del Alma reafirma por qué es uno de esos lugares que no necesitan presentación ruidosa para imponerse. La visita no parte de la curiosidad sino del respeto: ya se conoce la casa, su cocina y, sobre todo, un servicio que sostiene la experiencia con precisión y calidez. Desde el administrador hasta cada colaborador, hay una atención que se siente honesta, cercana y profesional. El espacio acompaña: bonito, bien cuidado y con una energía que invita a quedarse.
La propuesta presentada en el festival funciona como un recorrido bien pensado, donde cada taco cumple un rol claro dentro del relato gastronómico.
El taco de ceviche abre el juego con inteligencia. Fresco, vibrante y directo, despierta el paladar sin artificios. El camarón está en su punto exacto y la acidez cítrica limpia los sentidos, preparando el terreno para sabores más profundos. Es un bocado frío, herbal y preciso, que entiende su función: iniciar sin saturar.

El taco de birria baja el ritmo y entra en terreno emocional. Aquí manda la técnica y el tiempo. La carne, cocida durante horas, se deshace con facilidad y habla de paciencia, de fuego lento y de respeto por el proceso. El ritual es inevitable: sumergir el taco en el consomé humeante, dejar que la tortilla se impregne y morder. El resultado es reconfortante, profundo y honesto. Un abrazo cálido que conecta directamente con la memoria y el alma.
El cierre llega con autoridad absoluta. El taco campechano en costra de queso es calle, intensidad y carácter. La costra dorada a la plancha aporta el crujiente perfecto para sostener una mezcla de carnes bien ejecutada, potente y sin concesiones. Es el final ideal: intenso, sabroso y con ese punch que no busca agradar a todos, sino dejar huella. Un taco que pica, que pesa y que se recuerda.
Dos del Alma no llega al Taco Fest a improvisar. Llega a confirmar que entiende el taco como lenguaje cultural, como técnica y como experiencia. Una propuesta sólida, bien servida y con identidad clara, en un festival donde no basta con destacar: hay que sostener el discurso bocado a bocado.
