Taquería Popular en Bogotá: tacos de calle y la casa del cantarito
Pastor, asada y pollo acompañados del clásico cantarito mexicano.
En una escena donde el taco ha sido reinterpretado hasta perder pulso, Taquería Popular elige un camino más honesto: volver al origen.
Aquí no hay artificios ni discursos inflados. Hay tortilla, proteína bien trabajada y salsa que decide. Y hay algo más que define la experiencia: el cantarito como ritual.
El taco no posa: se come, se mancha y se recuerda.
Los tacos: tres estilos, un mismo lenguaje
La propuesta es clara y directa. Sabores reconocibles, bien ejecutados y sin maquillaje.
Pastor
Cerdo adobado en chile y especias, salsita taquera, guacamole, cebolla y cilantro, con piñita rostizada que suma dulzor sin robar protagonismo. Jugoso, especiado y con balance.
El taco que lidera.
Res Asada
Carne de res con especias mexicanas, salsita taquera, guacamole, cebolla y cilantro. Directo, profundo y sin distracciones.
El taco que sostiene.
Pollo Sinaloa
Pollo marinado en un adobito de naranja y ajo, acompañado de salsita taquera, guacamole, cebolla y cilantro. Fresco, ligero y aromático.
El taco que equilibra.
La Bandeja Tacofest —pastor, asada y pollo— funciona como una cata honesta del ADN de Taquería Popular.
Tres proteínas, tres intensidades y una sola conclusión:

Menos relato, más mordida.
Pastor que manda, asada que sostiene y pollo que refresca el paladar.
Las salsas no acompañan: deciden
Aquí las salsas no están para decorar el plato. Están para tomar partido.
Cada elección transforma el bocado y obliga al comensal a involucrarse. El taco no es pasivo: se construye en cada mordida.
La casa del cantarito en Bogotá
Pero el verdadero sello aparece en la bebida. Taquería Popular se ha consolidado —con mérito propio— como la casa del cantarito.

Este cóctel mexicano, preparado con tequila y jugos cítricos y servido tradicionalmente en jarra de barro, refresca, limpia el paladar y dialoga con la grasa y el picante con absoluta naturalidad.
El cantarito no compite con el taco: lo acompaña y lo eleva.
Aquí no es accesorio: es identidad líquida.
Ambiente: calle, ritmo y repetición
Mesas sencillas, servicio ágil, conversación cruzada y platos que salen rápido. Comer aquí no es un acto solemne: es instintivo, compartido y callejero.
A veces, el verdadero lujo es simple: un taco bien hecho y un cantarito frío.
