Chicharrón Fest Bogotá: así se come el chicharrón con panceta de cerdo en Los Torres Parrilla
En Los Torres Parrilla, el cono de chicharrón con panceta de cerdo, plátano maduro y papa demuestra que la crocancia también puede tener carácter, técnica y memoria. Así se empieza un festival como se debe. 🔥🐖
Comenzó el Chicharrón Fest y, en una ciudad como Bogotá —donde el cerdo se respeta y la fritura se juzga sin contemplaciones— salir a buscar el mejor chicharrón no es un paseo, es una misión. Hay muy buenas propuestas, sí, pero cuando el chicharrón entra en competencia, el punto de partida tenía que ser uno que cargara historia, fuego y carácter: Los Torres Parrilla.
Porque hablar de chicharrón no es hablar solo de grasa crujiente. Es hablar de técnica, de tiempos exactos, de ese instante preciso en el que la piel canta y la carne sigue jugosa. Y Los Torres entiende ese lenguaje desde hace décadas.

Yo empecé como se debe: con el cono de chicharrón con panceta de cerdo, plátano maduro y papa. Una entrada que no pide permiso y no pretende ser tímida. La panceta llega dorada, con una crocancia honesta, profunda, sin exceso de aceite; el interior mantiene esa textura carnosa que recuerda por qué este corte es un culto. El plátano maduro aporta el contrapunto dulce que equilibra el golpe salino, mientras la papa cumple su rol esencial: sostener, acompañar y dar descanso entre bocados intensos.
Empezar el festival con este plato es arrancar desde lo alto. No hay calentamiento. Hay declaración de intenciones.
En tiempos donde muchos confunden innovación con artificio, este cono demuestra que el verdadero lujo está en hacer bien lo básico. Aquí no hay disfraces innecesarios: hay producto, fritura precisa y respeto por el sabor. Exactamente lo que uno espera cuando el chicharrón se convierte en protagonista y no en excusa.
Si el Chicharrón Fest es una competencia silenciosa por la memoria gustativa del público, Los Torres juega con ventaja: experiencia, identidad y una ejecución que no falla. Y cuando un festival empieza así, uno entiende rápido que encontrar el mejor chicharrón en Bogotá sí es cosa seria… y que esta parada inicial pone la vara muy alta.
